Soli Deo Gloria
La Iglesia Bautista Reformada Gracia Soberana tiene como propósito final glorificar a Dios por medio de todo lo que hacemos
Buscamos cumplir este propósito mediante la promoción de Su adoración, la edificación y equipamiento de los santos, y la proclamación del bendito Evangelio hasta lo último de la tierra.
Para el cumplimiento de la proclamación del Evangelio hasta lo último de la tierra estamos comprometidos a proclamar la perfecta Ley de Dios y Su glorioso Evangelio de Gracia en Jesucristo, ayudar en la plantación y fortalecimiento de otras iglesias, ministrar las necesidades de otros especialmente la de los santos y defender “la fe que ha sido una vez dada a los santos.”
Nuestros Distintivos
LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS
Creemos que las Sagradas Escrituras, es decir, la Palabra inerrante y todo suficiente de Dios, es la autoridad máxima en todos los asuntos de la fe y práctica de nuestra iglesia.
Sostenemos firmemente el Principio Regulador de la Adoración en el culto público, el cual nos dice que se debe adorar a Dios solamente de la forma que Él estableció y que esta forma no está a la elección del hombre sino revelada en Su Palabra. Es decir, si la Biblia lo dice, lo practicamos; pero si no lo dice (aunque tampoco lo condene), no lo practicamos.
Creemos en la importancia de que la Iglesia se siga reformando, es decir, someter de manera continua todas sus creencias a la luz de las Sagradas Escrituras para mantenerse siempre dentro de la Sana Doctrina sin que la tradición ni los hombres oscurezcan la verdad.


UN EVANGELIO PODEROSO QUE TRANSFORMA LA VIDA
Creemos en el poder del Evangelio que transforma la vida de una persona. La mejor forma de ilustrar lo que creemos está en la expresión de Lucas 5: “Y dejándolo, le siguieron”, la cual forma parte del relato de la respuesta de Pedro y su hermano ante el llamado de Jesús a seguirle. Quien verdaderamente cree, ve a Cristo como el bien más preciado de su alma y la evidencia de esta realidad es dada por una vida que procura honrarle en todo.
Nuestra Iglesia está lejos de ser una iglesia de gente perfecta pero creemos en la importancia de vivir en pos de una santidad verdadera. El verdadero cristiano no debe ser diferente, quiere serlo. Creer el Evangelio implica que Jesús se convierte en el Señor de la vida del creyente.
Creemos que no hay dos etapas en la vida del creyente (conversión y consagración) sino una sola, la vida consagrada de aquel que cree. Jesucristo se convierte en el Señor de todo aquel que cree, habiendo antes sido esclavos del pecado ahora venimos a ser siervos de Cristo, Él es el Señor. No creemos en el “cristianismo carnal”, creemos que el árbol bueno da buen fruto y el árbol malo no puede dar buen fruto.
Cada persona evidencia con sus actos lo que es. Si alguien no ama a Cristo, no le honra, no le sigue, no vive para glorificarlo y no le desea, no importa el tiempo que pueda tener en una iglesia, no ha creído en Cristo, no es un cristiano.

DOCTRINAS BÍBLICAS SOBRE LA GRACIA Y LA SOBERANÍA DE DIOS
Creemos firmemente que la comprensión de la soberanía absoluta de Dios afecta cada aspecto de nuestra vida personal y de la vida de la iglesia, incluyendo: nuestra doctrina, nuestra predicación, nuestra filosofía de ministerio y nuestra adoración.
Creemos en las "Cinco Solas" de la Reforma como doctrinas esenciales de la fe: Sola Scriptura (sólo la Escritura), Sola Fide (sólo la fe), Sola Gratia (Sólo por gracia), Solus Christus (sólo por medio de Cristo), y Soli Deo Gloria (sólo a Dios la gloria).
También creemos, amamos, y enseñamos la enseñanza bíblica conocida como las Doctrinas de la Gracia: la Depravación Total o Radical del hombre, la Elección Incondicional, la Expiación Particular, el Llamado Eficaz del Espíritu Santo y la Perseverancia de los santos.

CONFESIÓN DE FE
Somos una iglesia confesional, es decir, que nos suscribimos a una confesión de fe histórica de la Iglesia, porque creemos que resume de una manera apropiada y clara lo que creemos de las doctrinas principales de la Palabra de Dios.
Sostenemos la CONFESIÓN DE FE BAUTISTA DE 1689 como nuestra confesión de fe.
La Palabra de Dios es nuestra única autoridad, la Confesión de Fe es sólo un resumen de lo que creemos de ella.

LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO
Creemos que es nuestra responsabilidad presentar el Evangelio de manera clara a toda persona e involucrarnos en el esfuerzo misionero por llegar hasta lo último de la tierra con el mensaje de salvación.
Creemos que la Iglesia debe ver este mandato como un alto honor al formar parte activa del plan que Dios ha trazado desde antes de la fundación del mundo para la salvación de su pueblo.
Creemos con humildad que aunque somos útiles en las manos del Señor, no somos indispensables para llevar a cabo este plan, porque la Salvación es del Señor y Él salva poderosamente; sin embargo, nos es impuesta necesidad y ¡ay de nosotros si no anunciáramos esta verdad!





FAMILIAS PIADOSAS
Creemos en la importancia de la vida devocional y espiritual de cada familia. La responsabilidad sobre la crianza de los hijos y sobre su crecimiento espiritual es el privilegio de los padres.
Creemos en la necesidad de invocar al Señor, leer la Palabra de Dios y ejercer todo tipo de hábitos piadosos, como parte de las prácticas familiares cotidianas.




LA CENTRALIDAD DE LA IGLESIA LOCAL Y UNA MEMBRESÍA EN ACCIÓN
Creemos en la importancia de la membresía de la Iglesia. Creemos que todo cristiano verdadero debe ser parte de una iglesia bíblica donde pueda crecer, ser corregido y poner sus dones y talentos al servicio del Señor.
Creemos que nadie que haya sido rescatado por la Gracia de Dios puede vivir sin dar fruto y sin ser parte del esfuerzo de su iglesia por cumplir la Gran Comisión.






